viernes, 28 de noviembre de 2008

Solucionando problemas: el USB díscolo

En este caso me gustaría hablar de una situación que es bastante habitual y bastante irritante. Estamos en casa y preparamos una estupenda presentación con power point, por ejemplo, o un documento de texto importante, da igual. El caso es que lo grabamos en nuestro pendrive, recién comprado, con el objetivo de llevarlo mañana a clase y utilizarlo en el centro, quizá con los alumnos en el aula.

La sorpresa, a la mañana siguiente, es que cuando conectamos el pendrive en el ordenador del aula o del centro, éste no lo reconoce. Lo enchufamos en el puerto USB, pero nada. Ni el más mínimo cambio en la pantalla del ordenador.

¿Qué sucede? Bueno, yo quisiera saberlo, pero el caso es que probablemente no hay una única razón clara. Da igual, lo que me importa es resolver el problema, y rápido, porque a lo mejor tengo a los alumnos esperando ante la pizarra digital que muestra sólo mi hermoso tapiz de escritorio.

La situación que os presento puede aparecer cuando tenemos un ordenador conectado en red a uno o varios servidores, algo que puede pasar perfectamente en un centro escolar. No es tan habitual cuando usamos un ordenador aislado, o bien nuestro portátil. Lo que está ocurriendo es que el pendrive debería ser, por ejemplo, la unidad D:/ o E:/ del sistema pero esta letra está asignada a otro dispositivo. El ordenador a veces no es tan listo de, simplemente, asignar la unidad F:/ al pendrive.

Hay que decir que este problema afecta fundamentalmente a windows XP, no se da con tanta frecuencia en Vista. En Linux tampoco, aunque en este caso pueden aparecer otros problemas distintos y aún más complicados. La solución que os voy a explicar funciona con XP.

Y es bastante fácil. Hay que encontrar en el escritorio el icono de “Mi PC” y pulsar con el botón derecho del ratón. En el menú contextual que aparece, seleccionar “administración de discos”. Una vez abierta la ventana, seleccionar el servidor que ocupa, por ejemplo, la posición E:/ y, de la misma forma, con el botón derecho, cambiar esta letra por una más absurda, como por ejemplo, K:/ o W:/, El resultado: hemos dejado libre la preciosa unidad E:/ para que la ocupe nuestro flamante pendrive. Ya está resuelto el problema, en cuanto volvamos a conectar el pendrive funcionará perfectamente.

Lo malo es que creo que la solución no es definitiva y que, al volver a arrancar windows, este desobediente servidor se volverá a apropiar del espacio que nosotros queremos asignar al pendrive. Así que, en este caso, lo mejor es hablar con el responsable TIC y pedirle una solución.

Y es que pueden suceder muchas más cosas. He visto problemas como éste, por ejemplo, cuando insertamos pendrives en ordenadores que forman parte de una red en la que el administrador ha restringido los derechos a los usuarios. También he visto ordenadores que se niegan sistemáticamente a reconocer algunos pendrives pero admiten con alegría otros de otras marcas o capacidades. Son casos que denomino, en general, el USB díscolo. Por todo ello, ante los problemas que pueden aparecer de forma inesperada, lo mejor es curarse en salud... y enviar a nuestra propia cuenta de correo desde casa el documento en cuestión. Si todo va mal seguro que podemos entrar en nuestro correo (por ejemplo, vía correo web, ni siquiera hace falta utilizar el cliente de correo habitual) y recuperar rápidamente el valioso documento.

1 comentario:

GustavoDost dijo...

Da mucha rabia cuando la tecnologia no sirve para lo que fue creada...
pero de vez en cuando funciona








Estimulación temprana